El Hombre es Intrascendente – el Ser Humano Universal es Trascendente

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La Intrascendencia del Hombre y la Trascendencia del Ser Humano Universal

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Es triste ver como el hombre se hunde cometiendo errores, gastando su energía y tiempo; odiando, creyendo y haciendo cosas estúpidas, divirtiéndose, entreteniéndose, emborrachándose, pretendiendo aparentar cosas que no son, buscando riqueza material, vanidades, fama, etc. Le dedica su esfuerzo y su vida a lo transitorio y olvida o no conoce lo trascendente.

El cuerpo físico es materia, lo entérico es el espíritu, son dos propiedades convergentes del hombre, una frecuencia comunica a la otra, si uno no se espiritualiza, el espíritu se aleja y se muere. El espíritu que mora en ti, si no lo retienes, si no lo alimentas, lo matas.
En el momento de fallecer, el cuerpo se queda inerte y el espíritu se retira y si no lo memorizaste o codificaste, el espíritu se pierde y extiende por todo el universo. Lo que es peor, cuando eso sucede por no cultivar a su ente, te conviertes en un ente neutralizado suspendido, en lugar de convertirte en espíritu y aunarte al entérico. Como no lo cultivaste, el espíritu desaparece, se pierde y se integra al universo sin ti, tu cuerpo se queda aquí y tu necedad, tu mentalidad, tu ignorancia y tu ente queda fuera, perdido, suspendido y magnetizado a las frecuencias lentas, bajas; llámese infierno o como sea. Se pierde y pierde uno la oportunidad de integrarse, de incorporarse al universo, al estado universal, por haber decidido encadenarse y rechazar la inteligencia y así perder la oportunidad de integrarse al universo, ser libre y constituirse.
En este caso son tres constituyentes: la ignorancia o ente perdido, el espíritu que se va y el cuerpo que se queda en la tierra.
Quiero pedirte que entiendas esto, que acompañes y alimentes a tu espíritu, para que moren dos en tu cuerpo y por fin te incorpores a uno solo. Alimenta tu espíritu y habla con él, para que no se sienta solo y para que no te sientas solo, para que puedas espiritualizarte a integrarte al espíritu, para que tu espíritu se integre al universo. Ahora mismo habla con él, para que no te sientas solo y sientas la fuerza y el amor del espíritu. Habla con él, intégrate tu mismo, desarrolla tu intelectualidad, mejora tu comportamiento. Dentro de ti mismo, habla con tu paz, habla con tu inteligencia, con tu amor, con tu integración universal, habla contigo mismo, dentro, cada vez que no entiendas algo, cada vez que estés triste.
Él va a estar contigo, nunca te va a abandonar, porque el espíritu es Supremo, el Supremo está ahí para que hables con él, para que identifiques que una parte de él es tuya, aliméntala, cultívala, cuídala. Conversa con él, con esa parte, con tu espíritu, porque son dos en ti.
Te repito habla con tu otro yo, con tu ente, con tu espíritu, para que en tu interior no te sientas solo, para que no te sientas aislado y sin ayuda abandonado, inerte inerme y sin futuro.
La espiritualidad es la universal, el espíritu, el que tienes tú dentro de ti, es universal, por lo tanto es amor, es poder, es sabiduría, es paz, es tranquilidad, es transparencia, es vida, es luz, es eternidad, es futuro, es trascendencia, es el supremo en ti.
Habla contigo mismo, habla con él, con el interior tuyo, toma un balance respecto a él, para que no te deje solo, para que no te abandone y no te sientas sin poder y fuerza interior, porque del interior viene la fuerza que mueve tu cuerpo, tus actos y tu camino, para tu salvación, para tu vida eterna y tu trascendencia.
Por la Trascendecia Universal Infinita

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- Estamos en el umbral de la era Adámica de la Trascendencia


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Estamos en el umbral del inicio de mi era, la era de la inteligencia, la era del encuentro, la era de la realidad, la era de la verdad comprobable auténtica efectiva y activa. Es mi era, la era Adámica, la era de la Trascendencia.

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Si el hombre no sabe qué es, cómo es, ni dónde es, es víctima. Ni siquiera es energía antérica, sino es energía intermedia, que ni siquiera tiene un sentido. El sentido de la estática, el sentido de la inercia, la destrucción, la nada. El hombre desgraciadamente nada sabe de eso, por lo tanto no está preparado para vivir, mucho menos para morir.
Para vivir, hay que saber qué hay antes y durante su estancia física en la frecuencia física, para morir debe saber qué hay después de su estancia física, qué hay durante y después. No entiende que el Supremo está en el centro de la energía universal. Está en  el centro de la inteligencia energética, es el eje de todo, de todo movimiento, de toda energía, de toda la inteligencia.
Nosotros solamente somos una parte lejana, no solamente por  la separación frecuencial o la distancia como se podría llamar en el entendimiento del hombre, ya que la distancia no es física, sino es frecuencial. Estamos muy distantes del centro de la energía, nosotros somos una frecuencia muy anterior en la frecuencia física, muy alejada de las frecuencias altas, estamos en la pre energía, eso es lo que es la materia, energía primaria, estamos inmensamente separados y alejados de él.
No sabemos quiénes somos, de dónde venimos, ni adónde vamos. Es necesario saber todo eso para aprender a vivir, para estar preparado para morir. EL hombre no está preparado para morir, nadie jamás ha estado preparado para morir. Si no se está preparado para vivir, mucho menos se puede estar preparado para morir.
Es necesario enseñar para qué vivimos, qué somos, de dónde venimos y después enseñarles quienes fuimos, de dónde venimos, donde estamos, para que estamos y adónde vamos, para que pueda morir físicamente, para trascender, para podernos acercar a nuestro Creador al Supremo, al único Ser Superior.
El hombre está atado a una cadena de más  de dos mil eslabones, una cadena que el hombre necesita, porque necesita un origen, un sentido para su vida. La inventó  y está atado a esa mentira, dos mil eslabones no le bastan y quiere seguir viviendo su mentira, quiere extender a más de dos mil años su mentira. Quiere y necesita seguir atado, porque necesita un origen, porque al no encontrar la razón, la verdad, tuvo que inventarla, tuvo que encadenarse, hacer su cadena para sujetarse, para sentirse seguro, para darle razón y un sentido a su origen y a su destino.
El hombre no se siente seguro si no cree en algo y cree en su prisión. Cree en su cadena, está atado a su cadena, porque cree y pretende que esa cadena lo va a guiar, que esa cadena de creencias e ignorancia lo va a guiar a su salvación. Piensa que inventar, imaginar o creer en un origen, va a tener y alcanzar su razón, su destino, va a lograr  trascender y definitivamente NO QUIERE SABER. Quiere seguir creyendo en su mentira, porque no quiere conocer la verdad, una verdad que no está capacitado para entender y aceptar para escalar, por ubicarse  muy por debajo de ella, por estar montado en la cúspide de la mentira, se encuentra mucho muy por debajo de la verdad y no está dispuesto a bajarse de su mentira, no está dispuesto a escalar la verdad que es dinámica es vertical. El hombre necesita  su enajenación,  su mentira. La verdad ha sido rechazada por más de dos mil años por el hombre en principio porque no la conoce y al final porque no tiene la medida, quiere seguir creyendo y prefiere no saber, no quiere saber, quiere creer por el hecho de que no es capaz de comprender muchas cosas. El hombre en su pequeñez físico material se ve impedido a entender la increíble  magnitud de la razón de su existencia.
El hombre no puede entender el universo, porque se siente empequeñecido a su razón de ser, a su ínfima magnitud. El hombre no está capacitado para entender el increíble destino del universo al cual pertenece, el cual puede abordar, el cual puede cubrir, al cual puede pertenecer y se niega, se empequeñece, su experiencia la limita a su insignificante pequeñez física.
El hombre no puede apreciar cosas universales, el hombre dependiendo de su manera de pensar y de su inteligencia, entiende y valora las cosas, de acuerdo a su pequeñez, a su concepto, a su apreciación. Es decir; no alcanza a valorar cosas superiores a él, porque algo barato si lo  valora, valora  solo  lo  barato. El hombre se empequeñece y por sus conceptos pequeños ignora, empequeñece e ignora la verdad universal, el universo, sus capacidades y cualidades, empequeñece e ignora la verdad universal, debido a su propia desvalorización, desvalora todo y todo con esa manera de pensar y ver las cosas, el hombre está incapacitado para valorar algo superior a él mismo, porque él se limita y no quiere  pertenecer a algo superior que es el universo.
El hombre se limita a sus traumas, a su incredulidad, a su mentira, a sus limitancias físico materiales e intelectuales, y de esa manera limita al universo, no cree en la verdad, no cree en el universo, lo desvaloriza porque no tiene medida, no tiene talla y no tiene capacidad para valorar cosas inmensamente superiores, porque dependiendo de lo que valora una persona es cómo valora a lo demás. A todo lo que tenga enfrente, a todo lo que pueda existir, si la persona no se valora, no sabrá valorar cuestiones que no alcanza a entender, que no alcanza a comprender, porque para lo blanco lo blanco es, para lo negro lo negro es y algo que no tiene tamaño algo que no tiene valor, no puede valorar algo que no tiene él mismo, algo que no es capaz de entender. Como no se entiende no se valora, no entiende lo demás, no valora lo demás  y ahí la gran limitación del hombre, para él todo es pequeño, porque él es pequeño, para él nada vale nada, porque él no vale nada, para él no hay trascendencia porque él no se siente trascendente, ni siquiera entiende la que es la trascendencia. Para él la verdad no existe, porque él vive en la mentira, él es una mentira. Por ello digo y repito: cada quien valora las cosas de acuerdo al valor que él se dé y que realmente tenga.
Imposible valorar algo cuando uno no vale nada, imposible conocer la verdad cuando uno es una mentira, imposible recibir la verdad, cuando se recibe la mentira, imposible entender, cuando ni uno mismo se entiende, imposible discernir la verdad de la mentira, cuando uno es una mentira.
Palabras textuales de Adán:
Es inequívoca la concepción, el hecho de que creer efectivamente es un movimiento, es una energía. Creer es un tipo de infra inteligencia, infra porque es una energía regresiva atidinámica, anti creativa, estática, destructiva.  Creer es infra inteligencia y el saber es inteligencia. El saber dinámico, el saber aplicado es supra inteligencia. Es decir;  el dedicarse actuar, caminar en el saber, al vivir en el saber, al estar en la dinámica del saber, al actuar física materialmente en el saber, es supra inteligencia, porque es inteligencia activada, activa ,efectiva.
Debo aclarar que se está por iniciar la destrucción de la infracultura de la era de la ignorancia, estamos en el umbral del inicio de mi era, la era de la inteligencia, la era del encuentro, la era de la realidad, la era de la verdad comprobable autentica efectiva y activa. Es mi era, la era Adámica, la era de la trascendencia.

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Por  la Trascendencia Universal Infinita
Autor©Andrés Mackie
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- La Trascendencia del Ser Humano- Definición Significado

La Intrascendencia del Hombre y la Trascendencia del Ser Humano Universal


Trascender es mutar, es aunar  el sicus a la frecuencia entérica.
La base para lograrlo es desarrollar una mentalidad superior,
una frecuencia pensante vibracional  altísima.
La única oportunidad para entrar en ella,
es pensar libre, abierta, positivamente,
con mucho amor y sabiduría.

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Por La  Trascendencia Universal Infinita
Andrés Mackie©Autor
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- El Hombre debería utilizar su Cuerpo como Catapulta


Mientras el entérico avanza, avanza y avanza, el antérico regresa, regresa, regresa, en sentidos completamente diferentes. Mientras que uno es el futuro, el otro es el pasado.
La materia inerte está conformada por moléculas atómicas y las bioatómicas son  las plantas, los animales y obviamente el hombre. Todo tipo de molécula que es consumida, que es transformada, que es destruida es reciclada. Es decir:  al consumirse, cumple su función  con el antérico y al retransformarse vuelve otra vez al futuro presente; se transforma   en otro material y busca la materia nuevamente al entérico. Así sucesivamente se consume, le sirve al consumirse al antérico y después al transformarse al dar nueva dinámica su transformación se va al presente futuro y le sirve al entérico; sigue al entérico más no así las moléculas biatómicas porque son otra mecánica, son otro derrotero, es otra manera de funcionar o de fusionarse.
Todo lo que se consume, llámese átomos, moléculas atómicas o moléculas bioatómicas,  al consumirse todo regresa hacia  atrás, queda en el presente e inmediatamente pasa al pasado al consumirse es cuestión de tiempo.
El tiempo se está dando, es pasante y en ese momento está quedando atrás. Así es, al estarse consumiendo van quedando atrás todo tipo de moléculas atómicas y bioatómicas.  Hay una diferencia marcada en las moléculas biatómicas; entre la el de las plantas, los animales y el hombre. Aparte de pequeñísimas  bacterias dinámicas que existen, que no alcanzamos a ver, que forman las moléculas, los bioátomos que nos forman y nos dan vida, hay bacterias pequeñísimas que nos componen, que existen en las aguas, que existen en los alimentos etc. Están contenidos ahí y de ahí toma nuestro organismo de las aguas y de los alimentos  esas bacterias, esos pequeñísimos seres vivientes que no son más que las vitaminas, los minerales etc.
Todo lo que se consume pertenece a lo antérico. El gran problema del hombre es que independientemente de las plantas, los animales y los demás tipo de vida por microbiana que sea, el hombre es un gran centro de energía, es una gran molécula, con un gran centro de energía que son sus conceptos, su inteligencia, sus pensamientos, sus sentimientos etc. Desgraciadamente el cuerpo del hombre va a pertenecer al antérico, al instante mismo de su muerte. De hecho, ya está condenado desde que nace a que su cuerpo va a pertenecer a él, desgraciadamente digo,  porque el hombre no usa como catapulta su cuerpo, no lo usa como un envase, no lo usa como un vehículo para transportarse a donde se tiene que transportar: a lo más precioso de su ser, al ente, su ente, y se aferra a su cuerpo. Como no alcanza a ver más allá de su cuerpo y la materia, se aferra a su cuerpo, se aferra a sus cosas, a sus pensamientos, a sus posesiones materiales, se ve afectado, dañado, retenido por la materia y se queda aquí aferrado en su cerrazón, en su ceguera, en su fanatismo, en sus creencias. Se aferra a su cuerpo y se aferra a su casa a sus propiedades, a sus creencias,etc.
Todo a lo que se aferra el hombre va siendo consumido por el antérico, inevitable e invariablemente pertenece y es alcanzado por el antérico. Invariablemente todo hombre está destinado a ello debido a la forma de pensar, de creer, de sentir y de existir. Toda la cultura del hombre para allá está encaminada.

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El Hombre Intrascendente es Tragado por las frecuencias bajas universales

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.Andrés Mackie©Autor

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- El Sicus es la esencia que Dios depositó en nosotros



El Sicus es la naturaleza, la dinámica mental conceptual, la descarga universal en un cuerpo,  el elemento universal depositado en un cuerpo, en un hombre. El Sicus es como un hombre cuando jinetea a un animal, a un toro, a un caballo salvaje o a un animal salvaje. Al Sicus le toca jinetear o domar o controlar al AB;  es decir al átomo biológico, a la materia,  al cuerpo donde es depositado, al cuerpo que absorbe la energía supra atómica que es el Sicus.
El Sicus es una energía intelectual o inteligente supra atómica  que viene del supremo, el Sicus se enfrenta, es el interior, es el amor, es la tendencia a la trascendencia en el hombre, es la razón, es la inteligencia, es la parte piramidal la cúspide de la pirámide en el hombre. A la izquierda de  la parte baja de la pirámide esta el átomo. A la  derecha  de la parte baja de la pirámide del triangulo esta la vida la biología la B. La parte izquierda de abajo es átomo  primario. A la derecha  de la pirámide del triangulo en la parte de abajo esta la B es biología. El átomo es el principio a la izquierda de ahí parte en líneas hacia la derecha, parte a la parte derecha de la pirámide del triangulo ahí está la b que es  biología; y de biología y átomo parte hacia arriba hacia el Sicus.

S

↓↑

A   ↔    B

El Sicus es la cabeza,  el Sicus es el control, el Sicus es la esperanza del átomo y del cuerpo biológico. EL Sicus es la parte de arriba la que alimenta el  átomo y alimenta las moléculas biológicas o el  cuerpo biológico o el cuerpo del hombre se están alimentando, el átomo está conectado con la biología con el cuerpo biológico y ambos  están  alimentando al Sicus.
El Sicus baja  la comunicación, las sensaciones sublimes, al átomo y al cuerpo a la B a la  bilogía al cuerpo biológico y trata de filtrar la energía del átomo y del cuerpo biológico hacia el supremo hacia la parte superior de la existencia, es decir es el filtro. El Sicus  alimenta, ilustra e ilumina, alimenta de espiritualidad al átomo y al cuerpo biológico, El átomo y el cuerpo biológico emite su energía al Sicus y el Sicus lo filtra hacia el supremo, si el átomo y el cuerpo biológico no alimentan al Sicus el Sicus no podría radiar energía al supremo y el supremo no va a poder absorber al hombre porque el hombre no alimento su Sicus.
El Sicus tiene una lucha constante contra el cuerpo, contra el átomo  y el cuerpo biológico animal del hombre tratando de domarlo, de  cultivarlo, de afinarlo, de educarlo, de capacitarlo y de hacer trascender la energía que produce el centro de la pirámide, es decir la configuración o el centro que se forma en el centro de la base izquierda  del ángulo izquierdo que es el átomo, el ángulo inferior derecho que es la B de biología o el cuerpo y el ángulo superior del triangulo la cúspide que es el Sicus,  en medio de ello está el sentido de la vida en medio de estos tres ángulos esta el sentido de la vida, la razón, el contenido, el torbellino circular en que se desenvuelve el hombre entre el átomo su cuerpo biológico y el Sicus, ahí entre esos tres ángulos se desenvuelve gira el hombre.
Es necesario analizar estos tres ángulos para ver cómo se desarrolla, como se afecta el hombre, como vive, qué consecuencias trae sus sentimientos, sus sentidos, el átomo, su cuerpo biológico, el Sicus etc., todas las correlaciones que se dan entre estos tres ángulos, ahí giran en el centro de un lado a otro de un ángulo a otro, se retroalimentan se entremezclan. Los pensamientos, las sensaciones, el entendimiento, el espíritu que es el Sicus, el cuerpo biológico, el átomo que pertenece a la materia bruta y el cuerpo biológico que pertenece al animal, a las reacciones, a la sensualidad, etc., y el Sicus que pertenece a lo más alto, a la espiritualidad, a la trascendencia. Es necesario  analizar todas estas correlaciones para desarrollar ideas  y acordar esas interrelaciones y analizarlas, anotarlas y extender el entendimiento relacionado a todas sus interrelaciones.
El hombre hecho fuera el Sicus y la trascendencia que estaban dentro de él y llenó ese vacío con creencias y fanatismo intrascendente.
El hombre, si en el principio fue un individuo, ya no lo es debido a la influencia que tienen los demás en sus decisiones. Por lo tanto sus decisiones ya no son individuales, ya no parten de él.  El individuo ya no lo es, el individuo ya es un reflejo de la presión de grupo, de la cultura de los demás, de la vergüenza de los demás, de las necesidades o de los intereses de los demás, es vanidad, es moda, es vergüenza, impulsos, inhibición, etc.
El individuo ya no es  un individuo, es un reflejo de destrucción de los intereses de la manada del grupo. El individuo, se supone que fue solamente en los principios, cuando no se habían sofisticado tanto las culturas de la opresión, el control, las religiones, los intereses. Hasta antes de todo eso, el individuo fue individuo, porque sentía, trataba de pensar y como no había datos de interés, tanta difusión, tantos medios de comunicación contaminados,  tantos intereses fluctuantes, religiones política etc. Como todas esas cuestiones no estaban en el aire, no estaban ahí atacando al hombre contaminándolo,  el hombre no se contaminaba, el aire, el ambiente era más limpio.
Cuando empezó a contaminarse, obviamente el hombre empezó a respirar información, empezó a ver contaminación, empezó a contaminarse, el mismo aire, en todo el medio, en todo fluctuaba ya la contaminación del hombre, en  la sociedad, en los intereses de la destrucción, de los intereses de la moda, del odio, del nacionalismo racismo etc., y ya se hizo parte de él.
Hasta poco antes que sucediera todo eso, el hombre era una individualidad. Anteriormente, aunque retrasado, aunque con poca información, era más individuo en aquella época de retraso en relación de lo  que es ahora. Aunque supuestamente haya cultura, haya refinamiento, haya información, era más individual, aunque estuviera más retrasado, estaba menos invadido, menos contaminado el medio, el ambiente.
Con el tiempo, las culturas, la educación, las costumbres, los intereses y las religiones dio lugar a la contaminación mental.  La contaminación mental se dio, la degeneración mental se presentó, la destrucción dio inicio. La cultura, las religiones, todas esas cuestiones, hicieron que el interior del hombre quedara vacío, que el hombre saliera de sí mismo y se proyectara a conquistar la materia, a buscar materia, a tratar de llenar el vacío  que quedo al salirse de el mismo. Al salirse de el mismo, quedó vacio y empezó a buscar la materia para sentirse seguro y llenarse. Se busco en las religiones, se busco en los intereses, en la política, empezó a creer en otras cosas y ya no creyó en sí su interior y salió a entregarse física y mentalmente a todos los inventos, a todos los credos, a todos los fanatismos, a las creencias y a las costumbres del hombre. Se entregó a las creencias y ya no supo de si mismo, salió fuera de él y quiso llenar con creencias con fanatismo y con cuestiones materiales intranscendentes su interior que le reclamaba su identidad, que le reclamaba el vacio que sentía dentro de sí.
Por eso empezó a luchar por el dinero, por el poder, por la política, por mantenerse creyendo. Esas creencias precisamente que utilizó, fueron  lo que a él lo hizo salir de si mismo y vaciarse. El las utilizó en contra de los demás. Hizo creer a los demás, en lo que él creía para explotarlos, para enajenarlos, para vaciarlos y para meterlos a la disputa de la materia, de las creencias y de la enajenación.
El hombre enajenado con las creencias, con las religiones se salió, se perturbó y se salió de sí mismo a entregarse a la lucha de la basura del exterior,  quedando el inmenso hueco, el inmenso vacío dentro del hombre.
Las creencias, el fanatismo y la materia, hicieron que el hombre saliera de él y ahora en el interior del hombre, lo que debió de haber estado adentro, está afuera, y lo que debió de haber quedado afuera  está adentro. Es decir: el hombre se salió a la manipulación, a ser manipulado, al fanatismo, a la irrealidad, a la intrascendencia, y al quedar vacío, entraron las creencias del fanatismo, la cerrazón la explotación, el odio, el rencor, el miedo, la vanidad y la oscuridad entraron en él, y todo eso es lo que vive dentro del hombre.
El hombre enajenado, vive fuera de él, perdido. Su luz se salió fuera de él y entró la oscuridad del fanatismo, de la explotación, de los miedos, de las vanidades,  del racismo, de las divisiones, del comercio. La ignorancia y la muerte entró, la vida de él salió fuera, engañada, utilizada, cegada, marchitada.
Como la vida del hombre no descansa en él,  la muerte está destinada para su vida. No tiene base, no tiene sustento trascendental y como la muerte entró en el hombre, obviamente la muerte será eterna y para siempre y segura para el hombre, ya que su cuerpo esta vacío de trascendencia. La trascendencia que estaba dentro de él la echó fuera, la despreció y la vida, el origen, las posibilidades del hombre desaparecieron al marcharse la vida trascendental.
Esta vida trascendental es el Sicus, es la esencia que Dios depositó en nosotros, y nosotros la expulsamos de nuestros cuerpos, al meternos nosotros mismos  las creencias, la explotación, la ignorancia, el fanatismo, el miedo, el odio, el rencor, el temor  y todo lo irracional que somos nosotros mismos.
Andrés Mackie©Autor

- Traslación Transmutación Trascendencia – definición significado

Traslación – Transmutación
Infratrascendencia y Trascendencia
El atomismo, el ultra atomismo y el supra atomismo tienen muy poca relación. El  atomismo, obviamente estamos en él,  estamos en esa frecuencia. El ultra atomismo es acercarse físicamente a la cuarta frecuencia que es la mental.  Es muy posible transmigrar de la tercer frecuencia en que estamos y acercarnos a la cuarta frecuencia en estado físico, estar  cerca de la cuarta frecuencia, en la frecuencia intermedia que está entre la tercera y la cuarta frecuencia al superar las sensaciones bajas que tenemos, los miedos, los traumas, la ignorancia y se da la apertura, se da la transmigración, la  regeneración. La transmutación genética y genérica es cambiar de frecuencia en todos los sentidos.
El cosmos esta en cinco frecuencias y las intermedias, hay interfrecuencias las frecuencias de traslación es decir entre la tercera y la cuarta frecuencia hay otras frecuencias, entre la cuarta y la quinta, entre la cero y la primera, entre la primera y la  segunda hay interfrecuencias, es posible llegar a superar las frecuencias físicas y poder trasladarse a otras interfrecuencias. La base  para ello y las posibilidades de ello son desarrollar una mentalidad superior, una frecuencia pensante vibracional altísima. Se puede hacer la traslación a esa frecuencia pero en una vibracional mucho más elevada que la nuestra y  esas ya son cuestiones mentales muy altas. La única oportunidad para trasladarnos allá es pensar libre, abiertamente, positivamente,  con mucho amor, con sabiduría, sabiendo ciertas formulas de lo que es el tiempo y otras cuestiones relativas, no se cambiaría  el mundo, no se cambiaría el cosmos, simplemente nosotros avanzaríamos mucho más alto.
La frecuencia que nos sigue, al llegar a ella, a  la interfrecuencia seria cambiar de frecuencia, es decir: ver al mundo de otra manera, es estar en el mundo de otra manera;  al estar en el mundo de otra manera obviamente no captaríamos el mar contaminado como está, la destrucción forestal ni la destrucción de la fauna, son otras cuestiones que no captaríamos, que no veríamos, que no sufriríamos, pero para lograr eso primero tenemos que quitarnos  todos los lastres, todos los males, dejar de ser irresponsables, ser responsables, construir el mundo que tenemos, respetarlo, respetar la libertad mental, la apertura, eliminar religiones, eliminar fanatismos, eliminar políticas, intereses, cerrazones.  Al estar en otra frecuencia, es realmente el mismo núcleo pero con diferente entendimiento, es como una misma casa pero reformada y con diferentes acabados.   En la flora, en la fauna, en todas esas cuestiones que contemplan la conformación del planeta y lo mismo pasa  en otros cosmos podemos ver un planeta, una luna, un Marte, un Júpiter un Saturno aparentemente sin vida , pero debo de decirles que ahí hay vida, otro tipo de vida, diferente tipo de vida, simplemente están esos planetas habitados por otras frecuencias en otras frecuencias completa y absolutamente diferentes a la nuestra, donde no hay huellas en la materia, ya que todo lo que el hombre ve física, materialmente, atómicamente es algo ideal, es algo aprendido, es algo mecánico que nada tiene que ver con la realidad universal en todas las frecuencias.
He ahí la importancia de la libertad de pensamiento, de capacidades de eterismo, de la necesidad de ser entéricos, del enterísmo, de hacernos entes entéricos, entrar al eterismo mental. Es decir, en las frecuencias altas, en las frecuencias reales, en las frecuencias que nos pueden llevar hacia el entérico, el  único con el Supremo.
Las interfrecuencias están ahí  a la espera  del hombre ya superado atómicamente, entre esas interfrecuencias  después de la tercera por ejemplo, ahí se queda la gente que actuó en buenos actos, ahí se quedan en espera suspendida, ahí se quedan ellos esperando la traslación a otros mundos nuevos o la traslación o la transmutación.
La Transmutación
¿Qué es la transmutación? La transmutación no es reencarnación definitivamente, es que su energía memorar puede trasladarse nuevamente a la frecuencia, a una frecuencia inferior, a la física, a esta frecuencia en que estamos. La transmutación no es reencarnación, simplemente son energías que pueden  regresar, energías memoriales energéticas, que pueden regresar a esta frecuencia, que pueden o deben regresar a esta frecuencia por diferentes razones.
La Traslación
La traslación es ir de las mismas memorias, con la misma memoria. La traslación es como una transmutación, pero a otras frecuencias que no son éstos los que ocupamos, a otro campo frecuencial que habitamos.
La Trascendencia y la Infratrascendencia
La trascendencia ya es otra cosa mucho muy diferente. – La intrascendencia y la infratrascendencia es retorno, es decir:  es la traslación a la frecuencia antérica que es el infierno, que es lo que le llama la gente el infierno, ahí van muchos definitivamente, pero la gente buena, la gente que está en duda, está ahí en la frecuencia intermedia. Unos están siendo preparados para la traslación y otros para la transmutación.  Hay una alimentación constante entre las frecuencias, pero no de reencarnaciones ni mucho menos, hay frecuencias superiores que rompen la ritmia e ingresan a nuestra frecuencia …y de otras frecuencias  inferiores que rompen la ritmia e ingresan a nuestra frecuencia… y de nuestra frecuencia también se puede llegar a romper la ritmia al morir, o al ser un ser superior, al superarse mentalmente  y poder romper las divisiones frecuenciales.
Las frecuencias se alimentan las unas de las otras. Los muertos se quedan ahí. Los positivos la gente buena, se queda ahí esperando.  Esperando a que su fin o su camino sea determinado, lo que es hacia la infratrascendencia y lo que es hacia la transmutación y lo que es hacia la traslación, eso sucede y se da por periodos de 500 años,  cada 500 años se decide los cambios frecuenciales,  los cambios rítmicos, pero lo que es la trascendencia solo cada 50,000 años.  Cada 500 años, se define los cambios rítmicos, por ejemplo: lo que llaman el infierno, eso es cada 500 años, la traslación y la trasmutación también se decide cada 500 años y vuelvo a repetir: la trascendencia es cada 50,000 años, obviamente hablando en términos de ritmias de tiempo del átomo.
Andrés Mackie©Autor

- Qué es La Muerte y la Trascendencia del Hombre

El Hombre

El hombre no sabe lo que es la muerte, porque no sabe lo que es la vida. No conoce su origen, su razón,  su misión ni su destino. Su cuerpo va a quedar tirado al morir, pero ese no es su destino, su destino es la trascendencia.
Quien no tiene identidad no tiene destino, si no cumplimos con nuestra misión aquí  no vamos a poder llegar a nuestro destino.
Seriamos  como una carta que se le borraron las letras  contenidas en ella. No tiene origen porque no se sabe de dónde viene, se le borró el remitente. No tiene dirección de destino, no se sabe  adónde se dirige, porque se le borró la dirección. No cumple con su mensaje, con su  función, con su misión, porque se le borró el contenido.
Así está el hombre, no cumple con nada.  Su misión no la está cumpliendo. no tiene dirección de depositario, no tiene mensaje y no tiene  destinatario, porque se le borraron todos los programas, esta descodificado, incompleto.
El hombre como la carta va directo a su destrucción, por lo tanto es necesario encontrarnos con nuestro origen, nuestro misión, nuestra razón, identidad y destino. Es cuestión de vida o muerte.
Para poder alcanzar nuestro destino la frecuencia dinámica y sublime: la frecuencia Entérica, necesitamos ser positivos, inteligentes, conscientes y libres. El requisito para alcanzar y ejercer la libertad es la Consciencia Universal. Lo único que inhibe y niega la libertad es la ignorancia.

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La Muerte

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Al morir, muere el físico del hombre, su espíritu, su esencia, su sicus, como prefieran llamarlo, se auna a otra frecuencia universal diferente a la física atómica temporal. El hombre con los sentidos físicos de su cuerpo, no puede percibir las frecuencias donde se encuentran los muertos. Los muertos no están en otro lugar, están en otra frecuencia y no están muertos la mayoría de ellos. Con el Sentido Ideálico activado puedes entrar a la frecuencia de los llamados muertos y percibirlos.. hablar con ellos, tocarlos, oírlos etc.
Si estamos escuchando la radio en frecuencia AM, podemos captar todas las estaciones radiales en AM al recorrer el dial, pero no podemos escuchar las de FM. Para escuchar las estaciones radiales en FM tenemos que cambiar la frecuencia radial a FM y no necesitamos cambiar la radio de lugar para ello. Con esto quiero explicar que los llamados muertos, no están en otro lugar, están en otra frecuencia, que no puede captar, percibir, el hombre con los sentidos de su cuerpo animal que solo captan algunas frecuencias  atómica temporales. (Ver frecuencias de la Realidad universal aquí)
Para captar, percibir a los que han muerto físicamente, tenemos que saber captar, percibir otras frecuencias diferentes a la atómica donde ellos viven. No se encuentran en otro lugar , se encuentranm en otra frecuencia energetica universal desconocida por el hombre ignorante.
Somos como una radio recibiendo y emitiendo señales. Depende hacia donde nos sintonizamos, hacia donde dirigimos nuestras antenas, nuestros pensamientos y sentimientos, será hacia donde nos magnetizamos…. sumaremos ahí nuestra esencia.
Al morir, los que están magnetizados entéricamente, son los que trascienden al aunarse a la Frecuencia Entérica. (“click”)

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La Trascendencia

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Trascender es mutar, es aunar el sicus a la frecuencia enterica, a la frecuencia Superior Universal.
La base para lograrlo es desarrollar una mentalidad superior, una frecuencia pensante vibracional altísima. la única oportunidad para entrar en ella es pensar libre, abierta, positivamente con mucho amor y sabiduría.
Al morir físicamente, quien sabe romper la ritmia atómica, es quien trasciende a la frecuencia sublime, a la frecuencia Entérica.
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El enter, la anti materia antérica y la muerte.
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Somos residuo energético del futuro. El presente, la materia y el tiempo, es un residuo energético del Supremo y de las energías superiores.
Nosotros en vida tenemos la oportunidad de desarrollar nuestra inteligencia que es trascendental, es dinámica, es el depósito del Supremo, para generar nuestro futuro, darle dinámica a nuestros pensamientos y ser felices.
En el presente, podemos generar nuestro futuro, podemos ver y desplazarnos en el futuro, porque tenemos la vida intelectual que nos dio el Supremo, en un cuerpo que pertenece a la materia, que ya lo reclama el antérico y nos sigue para tomarlo. Nuestro cuerpo está siendo jalado hacia abajo, recibiendo señales de trascendencia hacia el futuro, hacia arriba, hacia el entérico.
Pero, qué pasa cuando perdemos al enter, por no haber desarrollado nuestra inteligencia y quedamos estampados, retenidos por nuestra materia, por nuestros átomos: Al morir nuestro cuerpo, el enter desaparece, queda desintegrado, magnetizado, absorbido por la materia. Igual que cuando cae un rayo en una tormenta queda estampada, retenida, tragada por la tierra, por no haber desarrollado nuestra inteligencia y nuestra conciencia.
Cuando nuestra materia se vuelve inerte, se vuelve inerme, se vuelve como una pared. Cuando nuestro cuerpo se vuelve como una piedra, como un tronco que va a ser destruido por la anti materia. ¿Qué va a suceder con nosotros por no habernos desarrollado? Obviamente vamos a ser reclamados, tragados por lo antérico. Con el magnetismo memorial creamos una contra energía, que no alcanza a trascender, y en lugar de ser dinámica, rompiendo el tiempo para ir al futuro, se quedará estático y será absorbido por el pasado, por el antérico. Esa energía se hace mucho más densa y mucho más abajo se va. Es decir: el presente está a un nivel medio, no está ni arriba, ni abajo. Nuestro cuerpo en el presente, está siendo jalado hacia abajo, recibiendo señales de trascendencia hacia el futuro hacia arriba.
Nuestros átomos se mueven mucho más rápidos que los de una roca, nuestra energía atómica es mucho más intensa y dinámica que la energía de una pared o de un tronco viejo. Al quedar nosotros en ese estado, quedamos igual, quedamos estáticos, frenados sin dinámica, como prisioneros, esclavizados, con una condensación mucho más pesada que la que tenemos. Es decir: si estamos en un nivel medio, y ya que la materia es una condensación de las energías del Supremo, al ir más abajo que la materia, se vuelve muchísimo más pesado incluso que la materia. Nuestro ser, nuestra intuición, nuestra relación, nuestra energía es muchísimo más lento, más lento que el de una roca o que de un tronco tirado a la orilla de un camino.
Imaginémonos nosotros mucho más abajo, llegar a la anti materia, mucho más lento que la materia, es la densidad más densa que de la materia, es una re destrucción. Imagínense lo increíblemente horripilante, porque eso es el antérico: una condensación más densa todavía que el de la materia. Es lo que está a punto de explosión, la lentitud y la contradinámica está ahí abajo, mas abajo que la materia, más denso que la materia.
La materia es la fusión del futuro con el pasado, el presente es la materia. Imaginémonos que va a ser de nosotros si nos convertimos en absoluto pasado que es la anti materia, eso es peor que mil infiernos. Imaginémonos nuestros sentimientos y nuestro cerebro paralizados, nuestros pensamientos paralizados, densos, absolutamente densos, imaginémonos lo que nos espera, es peor que miles de infiernos.
Para evitarlo debemos proyectarnos al futuro, al entérico desde nuestro cuerpo que le pertenece y es reclamado por la materia.
Esa es la oportunidad que tiene el genero humano, el poder romper la ritmia atómica. Al haber recibido en él, la semilla del Sentido Ideálico y haberlo desarrollado, podrá romper la ritmia del tiempo y proyectarse al futuro eterno, a la Trascendencia Universal e Infinita.
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Andrés Mackie©Autor