- La Trascendencia del Ser Humano- Definición Significado

La Intrascendencia del Hombre y la Trascendencia del Ser Humano Universal


Trascender es mutar, es aunar  el sicus a la frecuencia entérica.
La base para lograrlo es desarrollar una mentalidad superior,
una frecuencia pensante vibracional  altísima.
La única oportunidad para entrar en ella,
es pensar libre, abierta, positivamente,
con mucho amor y sabiduría.

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Por La  Trascendencia Universal Infinita
Andrés Mackie©Autor
blogavanzadas@hotmail.com



- Qué es La Muerte y la Trascendencia del Hombre

El Hombre

El hombre no sabe lo que es la muerte, porque no sabe lo que es la vida. No conoce su origen, su razón,  su misión ni su destino. Su cuerpo va a quedar tirado al morir, pero ese no es su destino, su destino es la trascendencia.
Quien no tiene identidad no tiene destino, si no cumplimos con nuestra misión aquí  no vamos a poder llegar a nuestro destino.
Seriamos  como una carta que se le borraron las letras  contenidas en ella. No tiene origen porque no se sabe de dónde viene, se le borró el remitente. No tiene dirección de destino, no se sabe  adónde se dirige, porque se le borró la dirección. No cumple con su mensaje, con su  función, con su misión, porque se le borró el contenido.
Así está el hombre, no cumple con nada.  Su misión no la está cumpliendo. no tiene dirección de depositario, no tiene mensaje y no tiene  destinatario, porque se le borraron todos los programas, esta descodificado, incompleto.
El hombre como la carta va directo a su destrucción, por lo tanto es necesario encontrarnos con nuestro origen, nuestro misión, nuestra razón, identidad y destino. Es cuestión de vida o muerte.
Para poder alcanzar nuestro destino la frecuencia dinámica y sublime: la frecuencia Entérica, necesitamos ser positivos, inteligentes, conscientes y libres. El requisito para alcanzar y ejercer la libertad es la Consciencia Universal. Lo único que inhibe y niega la libertad es la ignorancia.

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La Muerte

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Al morir, muere el físico del hombre, su espíritu, su esencia, su sicus, como prefieran llamarlo, se auna a otra frecuencia universal diferente a la física atómica temporal. El hombre con los sentidos físicos de su cuerpo, no puede percibir las frecuencias donde se encuentran los muertos. Los muertos no están en otro lugar, están en otra frecuencia y no están muertos la mayoría de ellos. Con el Sentido Ideálico activado puedes entrar a la frecuencia de los llamados muertos y percibirlos.. hablar con ellos, tocarlos, oírlos etc.
Si estamos escuchando la radio en frecuencia AM, podemos captar todas las estaciones radiales en AM al recorrer el dial, pero no podemos escuchar las de FM. Para escuchar las estaciones radiales en FM tenemos que cambiar la frecuencia radial a FM y no necesitamos cambiar la radio de lugar para ello. Con esto quiero explicar que los llamados muertos, no están en otro lugar, están en otra frecuencia, que no puede captar, percibir, el hombre con los sentidos de su cuerpo animal que solo captan algunas frecuencias  atómica temporales. (Ver frecuencias de la Realidad universal aquí)
Para captar, percibir a los que han muerto físicamente, tenemos que saber captar, percibir otras frecuencias diferentes a la atómica donde ellos viven. No se encuentran en otro lugar , se encuentranm en otra frecuencia energetica universal desconocida por el hombre ignorante.
Somos como una radio recibiendo y emitiendo señales. Depende hacia donde nos sintonizamos, hacia donde dirigimos nuestras antenas, nuestros pensamientos y sentimientos, será hacia donde nos magnetizamos…. sumaremos ahí nuestra esencia.
Al morir, los que están magnetizados entéricamente, son los que trascienden al aunarse a la Frecuencia Entérica. (“click”)

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La Trascendencia

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Trascender es mutar, es aunar el sicus a la frecuencia enterica, a la frecuencia Superior Universal.
La base para lograrlo es desarrollar una mentalidad superior, una frecuencia pensante vibracional altísima. la única oportunidad para entrar en ella es pensar libre, abierta, positivamente con mucho amor y sabiduría.
Al morir físicamente, quien sabe romper la ritmia atómica, es quien trasciende a la frecuencia sublime, a la frecuencia Entérica.
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El enter, la anti materia antérica y la muerte.
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Somos residuo energético del futuro. El presente, la materia y el tiempo, es un residuo energético del Supremo y de las energías superiores.
Nosotros en vida tenemos la oportunidad de desarrollar nuestra inteligencia que es trascendental, es dinámica, es el depósito del Supremo, para generar nuestro futuro, darle dinámica a nuestros pensamientos y ser felices.
En el presente, podemos generar nuestro futuro, podemos ver y desplazarnos en el futuro, porque tenemos la vida intelectual que nos dio el Supremo, en un cuerpo que pertenece a la materia, que ya lo reclama el antérico y nos sigue para tomarlo. Nuestro cuerpo está siendo jalado hacia abajo, recibiendo señales de trascendencia hacia el futuro, hacia arriba, hacia el entérico.
Pero, qué pasa cuando perdemos al enter, por no haber desarrollado nuestra inteligencia y quedamos estampados, retenidos por nuestra materia, por nuestros átomos: Al morir nuestro cuerpo, el enter desaparece, queda desintegrado, magnetizado, absorbido por la materia. Igual que cuando cae un rayo en una tormenta queda estampada, retenida, tragada por la tierra, por no haber desarrollado nuestra inteligencia y nuestra conciencia.
Cuando nuestra materia se vuelve inerte, se vuelve inerme, se vuelve como una pared. Cuando nuestro cuerpo se vuelve como una piedra, como un tronco que va a ser destruido por la anti materia. ¿Qué va a suceder con nosotros por no habernos desarrollado? Obviamente vamos a ser reclamados, tragados por lo antérico. Con el magnetismo memorial creamos una contra energía, que no alcanza a trascender, y en lugar de ser dinámica, rompiendo el tiempo para ir al futuro, se quedará estático y será absorbido por el pasado, por el antérico. Esa energía se hace mucho más densa y mucho más abajo se va. Es decir: el presente está a un nivel medio, no está ni arriba, ni abajo. Nuestro cuerpo en el presente, está siendo jalado hacia abajo, recibiendo señales de trascendencia hacia el futuro hacia arriba.
Nuestros átomos se mueven mucho más rápidos que los de una roca, nuestra energía atómica es mucho más intensa y dinámica que la energía de una pared o de un tronco viejo. Al quedar nosotros en ese estado, quedamos igual, quedamos estáticos, frenados sin dinámica, como prisioneros, esclavizados, con una condensación mucho más pesada que la que tenemos. Es decir: si estamos en un nivel medio, y ya que la materia es una condensación de las energías del Supremo, al ir más abajo que la materia, se vuelve muchísimo más pesado incluso que la materia. Nuestro ser, nuestra intuición, nuestra relación, nuestra energía es muchísimo más lento, más lento que el de una roca o que de un tronco tirado a la orilla de un camino.
Imaginémonos nosotros mucho más abajo, llegar a la anti materia, mucho más lento que la materia, es la densidad más densa que de la materia, es una re destrucción. Imagínense lo increíblemente horripilante, porque eso es el antérico: una condensación más densa todavía que el de la materia. Es lo que está a punto de explosión, la lentitud y la contradinámica está ahí abajo, mas abajo que la materia, más denso que la materia.
La materia es la fusión del futuro con el pasado, el presente es la materia. Imaginémonos que va a ser de nosotros si nos convertimos en absoluto pasado que es la anti materia, eso es peor que mil infiernos. Imaginémonos nuestros sentimientos y nuestro cerebro paralizados, nuestros pensamientos paralizados, densos, absolutamente densos, imaginémonos lo que nos espera, es peor que miles de infiernos.
Para evitarlo debemos proyectarnos al futuro, al entérico desde nuestro cuerpo que le pertenece y es reclamado por la materia.
Esa es la oportunidad que tiene el genero humano, el poder romper la ritmia atómica. Al haber recibido en él, la semilla del Sentido Ideálico y haberlo desarrollado, podrá romper la ritmia del tiempo y proyectarse al futuro eterno, a la Trascendencia Universal e Infinita.
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Andrés Mackie©Autor