♦ El Sicus es la esencia que el Dios depositó en nosotros

 

El Sicus es la naturaleza, la dinámica mental conceptual, la descarga universal en un cuerpo, el elemento universal depositado en un cuerpo, en un hombre. El Sicus es como un hombre cuando jinetea a un animal, a un toro, a un caballo salvaje o a un animal salvaje. Al Sicus le toca jinetear o domar o controlar al AB;  es decir al átomo biológico, a la materia,  al cuerpo donde es depositado, al cuerpo que absorbe la energía supra atómica que es el Sicus.

El Sicus es una energía intelectual o inteligente supra atómica  que viene del supremo, el Sicus se enfrenta, es el interior, es el amor, es la tendencia a la trascendencia en el hombre, es la razón, es la inteligencia, es la parte piramidal la cúspide de la pirámide en el hombre. A la izquierda de  la parte baja de la pirámide esta el átomo. A la  derecha  de la parte baja de la pirámide del triangulo esta la vida la biología la B. La parte izquierda de abajo es átomo  primario. A la derecha  de la pirámide del triangulo en la parte de abajo esta la B es biología. El átomo es el principio a la izquierda de ahí parte en líneas hacia la derecha, parte a la parte derecha de la pirámide del triangulo ahí está la b que es  biología; y de biología y átomo parte hacia arriba hacia el Sicus.

S

↓↑

A   ↔    B

El Sicus es la cabeza,  el Sicus es el control, el Sicus es la esperanza del átomo y del cuerpo biológico. EL Sicus es la parte de arriba la que alimenta el  átomo y alimenta las moléculas biológicas o el  cuerpo biológico o el cuerpo del hombre se están alimentando, el átomo está conectado con la biología con el cuerpo biológico y ambos  están  alimentando al Sicus.

El Sicus baja  la comunicación, las sensaciones sublimes, al átomo y al cuerpo a la B a la  biología al cuerpo biológico y trata de filtrar la energía del átomo y del cuerpo biológico hacia el supremo hacia la parte superior de la existencia, es decir es el filtro. El Sicus  alimenta, ilustra e ilumina, alimenta de espiritualidad al átomo y al cuerpo biológico, El átomo y el cuerpo biológico emite su energía al Sicus y el Sicus lo filtra hacia el supremo, si el átomo y el cuerpo biológico no alimentan al Sicus el Sicus no podría radiar energía al supremo y el supremo no va a poder absorber al hombre porque el hombre no alimento su Sicus.

El Sicus tiene una lucha constante contra el cuerpo, contra el átomo  y el cuerpo biológico animal del hombre tratando de domarlo, de  cultivarlo, de afinarlo, de educarlo, de capacitarlo y de hacer trascender la energía que produce el centro de la pirámide, es decir la configuración o el centro que se forma en el centro de la base izquierda  del ángulo izquierdo que es el átomo, el ángulo inferior derecho que es la B de biología o el cuerpo y el ángulo superior del triangulo la cúspide que es el Sicus,  en medio de ello está el sentido de la vida en medio de estos tres ángulos esta el sentido de la vida, la razón, el contenido, el torbellino circular en que se desenvuelve el hombre entre el átomo su cuerpo biológico y el Sicus, ahí entre esos tres ángulos se desenvuelve gira el hombre.

Es necesario analizar estos tres ángulos para ver cómo se desarrolla, como se afecta el hombre, como vive, qué consecuencias trae sus sentimientos, sus sentidos, el átomo, su cuerpo biológico, el Sicus etc., todas las correlaciones que se dan entre estos tres ángulos, ahí giran en el centro de un lado a otro de un ángulo a otro, se retroalimentan se entremezclan. Los pensamientos, las sensaciones, el entendimiento, el espíritu que es el Sicus, el cuerpo biológico, el átomo que pertenece a la materia bruta y el cuerpo biológico que pertenece al animal, a las reacciones, a la sensualidad, etc., y el Sicus que pertenece a lo más alto, a la espiritualidad, a la trascendencia. Es necesario  analizar todas estas correlaciones para desarrollar ideas  y acordar esas interrelaciones y analizarlas, anotarlas y extender el entendimiento relacionado a todas sus interrelaciones.

El hombre hecho fuera el Sicus y la trascendencia que estaban dentro de él y llenó ese vacío con creencias y fanatismo intrascendente.

El hombre, si en el principio fue un individuo, ya no lo es debido a la influencia que tienen los demás en sus decisiones. Por lo tanto sus decisiones ya no son individuales, ya no parten de él.  El individuo ya no lo es, el individuo ya es un reflejo de la presión de grupo, de la cultura de los demás, de la vergüenza de los demás, de las necesidades o de los intereses de los demás, es vanidad, es moda, es vergüenza, impulsos, inhibición, etc.

El individuo ya no es  un individuo, es un reflejo de destrucción de los intereses de la manada del grupo. El individuo, se supone que fue solamente en los principios, cuando no se habían sofisticado tanto las culturas de la opresión, el control, las religiones, los intereses. Hasta antes de todo eso, el individuo fue individuo, porque sentía, trataba de pensar y como no había datos de interés, tanta difusión, tantos medios de comunicación contaminados,  tantos intereses fluctuantes, religiones, política etc. Como todas esas cuestiones no estaban en el aire, no estaban ahí atacando al hombre contaminándolo,  el hombre no se contaminaba, el aire, el ambiente era más limpio.

Cuando empezó a contaminarse, obviamente el hombre empezó a respirar información, empezó a ver contaminación, empezó a contaminarse, el mismo aire, en todo el medio, en todo fluctuaba ya la contaminación del hombre, en  la sociedad, en los intereses de la destrucción, de los intereses de la moda, del odio, del nacionalismo racismo etc., y ya se hizo parte de él.

Hasta poco antes que sucediera todo eso, el hombre era una individualidad. Anteriormente, aunque retrasado, aunque con poca información, era más individuo en aquella época de retraso en relación de lo  que es ahora. Aunque supuestamente haya cultura, haya refinamiento, haya información, era más individual, aunque estuviera más retrasado, estaba menos invadido, menos contaminado el medio, el ambiente.

Con el tiempo, las culturas, la educación, las costumbres, los intereses y las religiones dio lugar a la contaminación mental.  La contaminación mental se dio, la degeneración mental se presentó, la destrucción dio inicio. La cultura, las religiones, todas esas cuestiones, hicieron que el interior del hombre quedara vacío, que el hombre saliera de sí mismo y se proyectara a conquistar la materia, a buscar materia, a tratar de llenar el vacío  que quedo al salirse de el mismo. Al salirse de el mismo, quedó vacio y empezó a buscar la materia para sentirse seguro y llenarse. Se busco en las religiones, se busco en los intereses, en la política, empezó a creer en otras cosas y ya no creyó en sí su interior y salió a entregarse física y mentalmente a todos los inventos, a todos los credos, a todos los fanatismos, a las creencias y a las costumbres del hombre. Se entregó a las creencias y ya no supo de si mismo, salió fuera de él y quiso llenar con creencias con fanatismo y con cuestiones materiales intranscendentes su interior que le reclamaba su identidad, que le reclamaba el vacío que sentía dentro de sí.

Por eso empezó a luchar por el dinero, por el poder, por la política, por mantenerse creyendo. Esas creencias precisamente que utilizó, fueron  lo que a él lo hizo salir de sí mismo y vaciarse. Él las utilizó en contra de los demás, hizo creer a los demás, en lo que él creía para explotarlos, para enajenarlos, para vaciarlos y para meterlos a la disputa de la materia, de las creencias y de la enajenación.

El hombre enajenado con las creencias, con las religiones se salió, se perturbó y se salió de sí mismo a entregarse a la lucha de la basura del exterior,  quedando el inmenso hueco, el inmenso vacío dentro del hombre.

Las creencias, el fanatismo y la materia, hicieron que el hombre saliera de él y ahora en el interior del hombre, lo que debió haber estado adentro, está afuera, y lo que debió haber quedado afuera  está adentro. Es decir: el hombre se salió a la manipulación, a ser manipulado, al fanatismo, a la irrealidad, a la intrascendencia, y al quedar vacío, entraron las creencias del fanatismo, la cerrazón la explotación, el odio, el rencor, el miedo, la vanidad y la oscuridad entraron en él, y todo eso es lo que vive dentro del hombre.

El hombre enajenado, vive fuera de él, perdido. Su luz se salió fuera de él y entró la oscuridad del fanatismo, de la explotación, de los miedos, de las vanidades,  del racismo, de las divisiones, del comercio. La ignorancia y la muerte entró, la vida de él salió fuera, engañada, utilizada, cegada, marchitada.

Como la vida del hombre no descansa en él,  la muerte está destinada para su vida. No tiene base, no tiene sustento trascendental y como la muerte entró en el hombre, obviamente la muerte será eterna y para siempre y segura para el hombre, ya que su cuerpo esta vacío de trascendencia. La trascendencia que estaba dentro de él la echó fuera, la despreció y la vida, el origen, las posibilidades del hombre desaparecieron al marcharse la vida trascendental.

Esta vida trascendental es el Sicus, es la esencia que Dios depositó en nosotros, y nosotros la expulsamos de nuestros cuerpos, al meternos nosotros mismos  las creencias, la explotación, la ignorancia, el fanatismo, el miedo, el odio, el rencor, el temor  y todo lo irracional que somos nosotros mismos.

Centro Integral de Desarrollo Humano

BioUniversal®

neocismo@gmail.com

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